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Peligros del root y la instalación de ROMs

¿Por qué no deberías rootear o instalar ROMs en tu Android?

Vamos a dar por hecho que sabes perfectamente cómo realizar los procesos de desbloqueo de bootloader, rooteo, instalación de ROMs…, incluso que estás dispuesto a perder el periodo de garantía, entre otras razones.

¿Entonces? ¿Por qué no deberías realizarlo? Seguridad y privacidad.

La importancia de la privacidad

Root y ROMs en Android

Primeramente, me gustaría que fuésemos conscientes que al comprar un smartphone, estamos cediendo gran cantidad de información personal a la empresa en cuestión, ya sea Apple, Samsung, Xiaomi, Huawei, etc.

En este sentido, Apple parece llevar algo de ventaja, ya que al no ser una empresa de publicidad, como sí lo es Google (propietaria de Android), en principio, debería respetar algo más la privacidad.

Aunque sólo sea por el hecho de que si compramos, por ejemplo un Samsung, cedemos datos a dos empresas, Samsung y Google, y en el caso del iPhone, únicamente a Apple, ya estamos limitando algo más a donde va nuestra información. Tenemos que tener en cuenta también, que todas estas empresas colaboran y trabajan a su vez con otras entidades. La mejor forma de ver esto es en este pequeño extracto de la política de privacidad de Xiaomi.

Compartir con proveedores externos de servicios y socios comerciales

Para ayudarnos a proporcionarle los productos y servicios descritos en esta Política de Privacidad, podremos, cuando sea necesario, compartir su información personal con nuestros proveedores externos de servicios y socios comerciales.

Esto incluye nuestros proveedores de servicios de envío, centros de datos, instalaciones de almacenamiento de datos, proveedores de servicios al cliente, proveedores de servicios de publicidad y marketing y otros socios comerciales.

Política de privacidad de Xiaomi

Peligros del rooteo y la instalación de ROMs.

Algunos de los motivos que me llevaron a hacer el root en el pasado fueron: hacer overclock al procesador, ya que antes no eran lo suficientemente potentes, y el de usar la tarjeta SD como almacenamiento para la instalación de apps. A día de hoy, nada de esto es necesario. Nos quedaría la desinstalación de bloatware, la actualización del sistema de forma no oficial y el funcionamiento de algunas apps (la mayoría para fines no lícitos).

En Android, a diferencia de iOS, tenemos la opción de “instalar desde orígenes desconocidos” para apps que están fuera de la Google Play, como por ejemplo: Kodi, apps modificadas, apps de las casas de apuestas, etc.

No me entretengo más y paso a enumerar de forma rápida los peligros del root y las ROMs.

  1. Con la instalación del root, no sabemos qué código estamos instalando en el dispositivo y cuáles son las intenciones de los desarrolladores que están detrás de la elaboración de ese proceso root determinado.
  2. En el caso de las ROMs, más de lo mismo, desconocemos el código y sin han podido dejar una puerta trasera (backdoor).
  3. Los virus conocidos como troyanos tendrían control total sobre el dispositivo. Tenemos que tener en cuenta, que al rootearlo, obtenemos permisos de superusuario.
  4. Las apps bancarias no permiten ser instaladas, cosa que me parece lógica, ya que como digo en los puntos anteriores, no sabemos qué estamos instalando realmente.

En definita, el precio para poder eliminar el molesto bloatware y actualizar el sistema operativo es demasiado caro, además de una contradicción en los términos, ya que estamos actualizando para perder seguridad y privacidad.

Lo primero, se puede resolver comprando a empresas que apuestan por una interfaz más limpia. Para lo segundo, serviría el punto anterior, apostar por empresas que mantengan sus dispositivos actualizados durante más tiempo, aunque, a día de hoy, la mayoría de compañias actualizan su software durante dos años, más o menos el periodo que consevamos el dispositivo hasta su renovación.

Por último, quiero hacer algunas recomendaciones básicas de seguridad.

  1. No instalar apps fuera de la tienda de oficial de Android, «Play Store». Sólo debemos hacerlo si confiamos plenamente en la empresa que nos proporciona esa APK, como por ejemplo: Kodi o una casa de apuestas.
  2. Leer atentamente los permisos que requieren las apps. Debemos dudar siempre de sus intenciones.
  3. Mirar el número de valoraciones, comentarios y descargas. Es más importante el número y la participación de su comunidad, que la puntuación que tenga.
  4. Ver la fecha de la última actualización. En este sentido, puede que la app sea de una empresa confiable, pero una app desactualizada puede suponer un peligro, además de demuestrar abandono.
  5. Una vez instalada una app, entrar en sus opciones y desactivar las típicas opciones de «enviar informes de/para…».
  6. Esta va relacionada con la anterior. Lo primero que debemos hacer cuando adquirimos un dispositivo es entrar en todas sus opciones e ir configurándolo poco a poco. Hay muchas opciones ocultas, que vienen activadas por defecto y en la que aceptamos la recopilación de nuestra información.

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